LA ACRILAMIDA Y EL CANCER

¿Es peligroso comer la comida que se nos quema?

La mayoría de nosotros, o de forma habitual o algún día al menos, ha comido bordes de una pizza negros, trozo de pan requemado. O en general comida con algún trocito quemado o más negro…

Pero, ¿sabemos si realmente hay algún problema en hacer esto?

Y sobre todo, si consumir esta parte “negra” de manera esporádica o en cambio cotidiana, ¿nos puede afectar o tiene alguna repercusión?

En primer lugar vamos a ponerle nombre: acrilamida. Así se llama la parte negra de los alimentos que se han cocinado o tostado en exceso. La acrilamida es un compuesto químico que se forma en alimentos ricos en almidón cuando se cocinan a altas temperaturas.

Es un compuesto orgánico de tipo amida, que se forma cuando este tipo de alimentos se someten a fritura, horneado, asado o tostado, generalmente por encima de 120°C. Este proceso, que es conocido como reacción de Maillard, es también responsable del color, aroma y sabor característico de los alimentos dorados.

Pero… el problema viene, cuando el alimento ya pasa de dorado a negro, y cuando consumimos este tipo de sustancias de forma continuada o habitual.

Entonces, ¿Qué riesgos tiene para la salud?

Diversos estudios en animales, han demostrado que altos niveles de acrilamida pueden causar cáncer, y aunque la evidencia en humanos no es concluyente, se considera como probablemente cancerígeno.

Es importante destacar que “probablemente”, ya que no hay estudios que lo confirmen, pero sí indicios de ellos y también, de que su consumo prolongado puede aumentar el riesgo de desarrollar diversas enfermedades. Por ello es importante saber cómo reducir la exposición de los alimentos para que no lleguemos a tener acrilamida en ellos.

En primer lugar en casa, es importante que no lleguemos a cocinar tanto los alimentos, pero además, hay fórmulas que nos ayudan a controlar este proceso químico, para que nuestra comida no llegue a ser dañina.

Pero además, para minimizar la formación de acrilamida en casa se aconseja:

• Evitar el dorado excesivo de los alimentos.

• Remojar o escaldar las patatas antes de freírlas.

• Cocinar a temperaturas más bajas y optar preferentemente por métodos como hervido, plancha u horno suave.

• Secar los alimentos después de cocinarlos en freidoras de aire y horno, ya que así reducimos los residuos que se pueden generar.

• Seguir una dieta variada y libre de estas sustancias sobre todo en niños y adolescentes, ya que por su peso corporal pueden llegar a ser más vulnerables que los adultos.

Así que recuerda, que no es necesario cocinar tanto los alimentos, y que no pasa nada por comer algún trocito negro de manera puntual… pero a la larga se forma esa sustancia que ya conocemos y que sabemos que es importante evitar.