ALIMENTACIÓN CONSCIENTE
Si cuando comemos estamos pendientes del móvil, la televisión, los niños… o nos quedamos ensimismados en nuestros pensamientos, no prestamos atención a lo que comemos ni a las señales de hambre y saciedad.
Estos hechos, hacen que tengamos un comportamiento distraído, inconsciente, mientras nos alimentamos, y muchas veces, puede traer consecuencias, tanto a nivel físico como psicológico, que no tardan en aparecer.
Para combatir esta situación, nace el mindful eating o alimentación consciente, y consiste en escoger, preparar y consumir los alimentos ofreciéndole a tu organismo lo que necesita para sentirse respetado, cuidado y nutrido.
Implica estar presente tanto durante el acto de comer, como en su preparación, y convertirlo en un gesto de autocuidado, poniendo todos nuestros sentidos en la comida y el ritual previo: disfrutando del olor, textura, sabor y atendiendo a las señales y sensaciones que nos produce, tanto físicas como emocionales».
Es por tanto, ser más conscientes de qué, cómo y cuánto debemos comer.
Cómo iniciarse en la alimentación consciente
Estamos sometidos a un gran estrés diario, tanto para comer, hacer la compra, a lo que además se suma un bombardeo constante de publicidad sobre malas elecciones, o al menos, no las más recomendable nutricionalmente hablando. Muchas veces, tratamos de calmar inmediatamente esta situación de estrés o ansiedad con comida poco saludable, y al final esto nos lleva a problemas digestivos, o cómo mínimo a un circulo de insatisfacción alimentaria, ya que siempre queremos más comida “recompensa”.
La alimentación consciente debe entrenarse, ya que los malos hábitos adquiridos hasta ahora no van a desaparecer de manera tan efímera como quisiéramos.
Se deben tener en cuenta principalmente cuatro pilares:
• Las emociones: trata de averiguar si estás recurriendo a la comida para cubrir una necesidad como aburrimiento, estrés, si simplemente comes porque tienes un plato delante… O si es realmente por hambre fisiológica.
• El hambre: proponte cuantificarlo mediante una escala, antes de comenzar a comer y a lo largo de la comida, atendiendo a la saciedad. Y procura dejar de comer cuando sientas un nivel 6 de satisfacción. Para, obsérvate, y verás como al cabo de unos minutos, la puntuación ha subido al 7: lleno. Para ayudarte, puedes guiarte por esta escala:
- Desmayado.
- Hambre voraz.
- Hambriento.
- Ligeramente hambriento.
- Ni hambriento ni lleno.
- Satisfecho.
- Lleno.
- Muy lleno.
- Hinchado.
- Siento náuseas.
• La velocidad: recuerda que hay que comer despacio. Saborea cada bocado, mastica bien los alimentos, disfruta de la textura, el sabor y el olor de lo que estas tomando.
• La atención: trata de evitar el “multitasking” y dirige la atención a la experiencia de comer, al olor, la textura y el sabor de los alimentos. Disfruta de las características del plato que has preparado o estás comiendo, al recibir plenamente tu atención, sin distracciones.
Beneficios del mindful eating
Principalmente podemos resumirlos en:
• Ayuda a eliminar los ciclos de restricción y desinhibición promovidos por el hambre emocional. Estos períodos responden a una forma de comer que no es útil ni funcional y que genera mucha frustración, ya que la persona se ve incapaz de dejar de comer una vez ha empezado.
• Reconecta con las señales de hambre y saciedad. Haciéndonos comer cuando se tiene hambre y dejando de hacerlo cuando se sacia.
• Permite disfrutar de todos los alimentos sin culpabilidad. Al prestar atención a lo que estamos comiendo y saborear cada cucharada, podremos saber en qué momento estamos saciados y evitaremos ingestas excesivas, por lo que podemos comer sintiéndonos más libres, sin culpas.
• Ayuda a prevenir la obesidad. Al comer por sensación de hambre y no por horario, comemos realmente lo que necesitamos y evitamos atracones que puedan derivar en obesidad.
• Mejora la digestión. Comer tranquilo, sin prisas y masticando despacio puede evitar indigestiones o digestiones pesadas, por lo que tu estómago te lo agradecerá.
• Evita antojos. Ser conscientes de lo que estamos comiendo nos permitirá analizar lo que comemos cada día, dándonos cuenta de que muchas de las veces que comemos no lo hacemos por necesidad real de hacerlo, sino por antojos. Siguiendo una alimentación consciente podremos detectar estos antojos y alimentarnos cuando el cuerpo nos envíe señales de apetito.
• Mejora el bienestar psicológico. El 90 % de la serotonina (la hormona de la felicidad) se encuentra en nuestro estómago. Los pensamientos negativos sobre el aumento de peso o comer alimentos poco saludables pueden generar ansiedad. Cuando comemos de manera consciente estamos eligiendo cuándo comer sin culpa, escuchando a nuestro cuerpo y ofreciéndole lo que pide, no dándole estimulantes para acallarlo.
• Reduce el estrés y la ansiedad. Evitar comer de forma compulsiva nos permite ser más conscientes de nuestras emociones. Ser conscientes de lo que comemos nos ayuda a reducir los sentimientos de estrés y ansiedad.
• Optimiza las cantidades. Muchas veces comemos más de lo que necesitamos. Ser conscientes de lo que estamos ingiriendo nos puede ayudar a detectar la cantidad de comida que de verdad necesitamos. Por un lado, positivo para nuestro organismo, y por otro, para nuestro bolsillo!
Por tanto, esta técnica de alimentación consciente, ayuda a llevar una dieta más saludable, consumir menos calorías y porciones más pequeñas, además de reducir los atracones, el estrés y la ansiedad.